domingo, octubre 29, 2006

Todo tiene su final


"Todo tienen su final,
nada dura para siempre,

tenemos que recordar
que no existe eternidad"

Hector Lavoe - Todo tiene su final

Hoy Todo Historias llega a su final. Hoy las historias en este blog terminan, y concluyen con un final alegre, donde se encontraron muchos amigos y amigas a lo largo de estos casi dos años que duró este espacio, muchos comentarios hermosos, muchos momentos maravillosos que pasé con cada uno de los lectores que pasaron por estas letras, que leyeron y que se dejaron impactar por lo que aquí se escribía. Ha sido un tiempo maravilloso, ha sido una epoca de compartir momentos alegres, tristes, infelices o nostálgicos. Todos vividos con un gran apoyo, con esperanza, con empatía y simpatía. Muchas historias y muchas vidas han pasado por este blog. Hay momentos en que se debe terminar, se debe cerrar y se debe dejar el recuerdo. La vida propone nuevos caminos, más íntimos, ambiciosos, simplemente diferentes, la escritura seguirá en mis cuadernos, en mi mente, pero el camino de Todo Historias llega a su final.

Muchas gracias por leer, a los que vinieron, a los que siguen viniendo y a los que llegaran, un saludo afectuoso y mis recuerdos.


sábado, octubre 07, 2006

Desolación

"¿A tí que te importa? No interfieras...
Tu ego ya no debe importar...

Debes hacerte de hierro"

Voces interiores

Y se dejó caer. Y fue el duro y frío suelo el que recibió su cuerpo que se desprendía de las alturas. Chocó contra las piedras punzantes, contra el polvo. Un duro y seco golpe conmovió sus entrañas. Sentía la carne rota, la piel destrozada, el rostro irreconocible, la fatiga del agonizante. Abría los ojos y no veía más que una cortina roja, atinó a descubrir que era su propia sangre. Sentía el duro martillo de sus circunstancias, como si todos los dioses se hubieran puesto de acuerdo para herirlo, para domesticar su ego, para mostrarle cuán equivocados habían estado sus pasos, cuán infundadas habían sido sus esperanzas y cuán frágiles habían sido las personas en las que había confiado. Su orgullo y sus seguridades habían sido quebradas rápidamente, como el viento cuando conmueve las hojas secas y las derrumba. Estaba completamente rodeado, física, emocional, espiritualmente, todo estaba en ruinas y saqueado. Un vacío enorme llenaba ese cuerpo tirado en el suelo, un vacío de sueños, de proyectos, un profundo vacío en su corazón. No había ninguna certeza, todo podía pasar, muchas cosas dolían, aunque los velos habían desaparecido y se podía ver claramente, se habían descubierto los errores, las debilidades, se sabía que había demasiado que sanar para poder levantarse del suelo. Era necesario cicatrizar, rehacerse, levantarse, perdonar desde lo más profundo, dejar de odiarse, de intentar destruirse a sí mismo. Necesitaba comenzar a levantarse, sacudirse el polvo, abrir los ojos, volver a subir a las alturas, despacio… buscar esos sueños nuevos, esos sueños que en ese momento aún no existían.

martes, setiembre 26, 2006

Días sin número

"El olvido no es una victoria ni sobre el mal,
ni sobre nada, es una forma velada de burlarse de la historia.
Para eso esta la memoria que se abre de par en par
en busca de algun lugar que devuelva lo perdido.
No olvida el que finge olvido
olvida el que puede olvidar...."
Benedetti


Los días soleados me traen el recuerdo de una calle caminando a tu lado. Traen a mi mente esos días en que respiraba tu aliento, en que dormida en mi cama me mostrabas tus sueños, y me dejabas espiar en tu mente, me contabas historias llenas de tus fantasías, de tus personajes cercanos, de tus miedos recurrentes, y me dejabas curarlos cubriéndote de besos. Tengo mil trescientos cuarenta y cinco recuerdos de tus susurros tímidos, de tu cabello liso, de tus promesas de amor. Me acuerdo de brisas calmadas, de días de pocas preocupaciones, de días saludables tomados de la mano, de las esperanzas con que llenaste mi calendario, de los planes en los que tu eras mi maestra y yo tu aprendiz.

Hace años no se de tí, estos días de ausencia jamás los planeamos, nunca supimos que llegaría el momento de no saber más del otro, jamás pensé que casi muero y tu jamás te enterarías, que vencería algunos miedos estando solo y tu no estarías aquí para verme ganar, como lo habíamos soñado, como lo prometimos en los días cálidos de playa, en el atardecer de los besos, en el ocaso de las caricas, cuando mirabamos al sol sin parpadear, porque estabamos limpios, purificados de los males de la tierra por amarnos tanto, cuando hicimos las paces con nuestras culpas y con nuestro pasado cada vez que nos hacíamos el amor, cuando derrotamos a los monstruos ancestrales con solo mirarlos a los ojos.

El mar, el viento, el sol, la arena, tu y yo, en días sin número, que aún existen, que aún se suceden en lugares de mi mismo. Aún presente tu, aún viva, aún radiante, suspendida en un espacio sin tiempo, donde aún me sonries, aún me amas, aún jugamos como niños, donde aún somos jovenes, donde aún me dices al oido que siempre estarás conmigo, tal y como estás ahora, en este preciso instante de letras desordenadas y lágrimas contenidas a tu nombre.


miércoles, setiembre 13, 2006

A tus lágrimas


En medio de la noche, ella lloraba pensando en sus pasos perdidos, en sus días sin esperanza, en sus años gastados. Sus lágrimas eran un desvelo, un suspiro enorme, una fuerza de la naturaleza sin aliento, sumergida en un llanto sin descanso, en una agonía de desolación. Su lamento se levantaba hasta los cielos, gritando su agonía, su eterna soledad, su abandono. Y lo veía aparecer, lo veía abrazarla suave y dulcemente, veía su mirada profunda, atenta. Y lo extrañaba, anhelaba haber tenido más atardeceres al lado de la playa, más tormentas de alegría surcando sus labios, deseaba haber tenido más amaneceres entre sus brazos, más noches tranquilas pensando en su seguro amor.

A sus lágrimas escribo versos, a sus lágrimas derramadas tantas veces en mis hombros, a sus lindos ojos llenos de una esperanza de amor, que clama a la vida no morir sin ser amada hasta lo más profundo, que pide no esperar en vano, que pide perdonar por no ser capaz de dejar ir, de despojarse. A tus lágrimas de amor y de odio, a tus lágrimas que protestan los desengaños y las despedidas, a tus lágrimas que llenan de abundantes manantiales mi corazón, a tus ojos que esperan, a tus lágrimas que tantas veces quisiera ver sonreir. Para ti estos versos de Claudio Baglioni.

Qué pudo ser sino invento de aleaciones, dentro el hierro derretido
de la luna cae uno de sus cuartos con un frío de mulato,
un viaje blanco, un sentir de pescadores,
agua seca en un gran cielo abstracto.

Quizás acaso una estela de cometa en un alba sin arrugas.
Como nubes lisas, alargadas, recostadas como bruma,
una bandada con un vértigo de peces,
luces negras, algas, noche oscura...

Seguro que tenía nervio de huracanes,
resoplar de alma profunda.
Entre vértebras de sal y olas el rugido de la espuma,
una cortina que me cubre con su encaje de sirena tibia, mujer rubia.

Seguro se murió sin aire en los pulmones, garra de cemento duro.
Mil estrellas lucen desveladas la morada de Neptuno,
no sabía que desvía el paso hacia las dunas
que atesoran huellas santas, puras.

miércoles, agosto 30, 2006

Who Am I? I'm Spiderman whoooooooooa!

Your results:
You are Spider-Man

























Spider-Man
60%
Green Lantern
55%
Catwoman
55%
Robin
50%
Hulk
50%
The Flash
50%
Iron Man
40%
Batman
35%
Supergirl
25%
Superman
20%
Wonder Woman
20%
You are intelligent, witty,
a bit geeky and have great
power and responsibility.






Gracias a mi amiga Calila encontré este test, y resulté siendo mi super heroe favorito, Spider man. Me gusta este super héroe porque siempre está rodeado de dilemas, es un poco inseguro en su vida como Peter Parker y porque siempre está batallando contra enormes contradicciones interiores. Es un tipo normal, no es millonario, no es super poderoso, no ha llegado a ser super héroe por un trauma enorme o fruto de resentimiento, es un científico y, a mi criterio, el super héroe más normal de todos en su vida cotidiana, bastante idealista y tremendamente complicado en las cosas más prácticas de la vida.

jueves, agosto 17, 2006

Renunciamiento

No vivimos nunca, sino que esperamos vivir;
y disponiéndonos siempre a ser felices,
es inevitable que no lo seamos nunca.
Blaise Pascal

En este día quiero compartir un poema del cubano Jose Angel Buesa (1910-1982), se llama Poema del Renunciamiento. Me gusta mucho porque es para aquellas personas que no se atreven a decir lo que sienten, por la razón que sea, para aquellos que se tragan las cosas, que no dicen lo que deben decir en el momento, ni nunca, que buscan instantes perfectos que nunca llegarán, que buscan una y mil excusas para justificar sus aplazamientos... y pasan minutos, horas, segundos, y jamás se lanzan al vacío. Para aquellos que aún no han entendido que de lo único que uno debe arrepentirse es de las cosas que no se hicieron. Para todos ellos va este bello poema, sobre todo para mi, también, porsupuesto, para aquellas personas que, inocentes, nunca se enterarán de los tesoros y secretos guardados en lo recóndito de las miradas perdidas.

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste,
pasarás en silencio por mi amor y al pasar
fingiré una sonrisa como un dulce contraste
del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.

Soñaré con el nácar virginal de tu frente,
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar,
soñaré con tus labios desesperadamente,
soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio... como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
-- el tormento infinito que te debo ocultar --
te diré sonriente: "No es nada... ha sido el viento".
Me enjugaré la lágrima... ¡y jamás lo sabrás!

martes, agosto 01, 2006

Paraguas


Una corta bocanada de humo salía por los labios de Alejandro, mientras una lágrima furtiva se escapaba de su ojo izquierdo para rodar por su mejilla y depositarse en sus labios. Su puño izquierdo estaba tenso, apretado, evitando que otras lágrimas acumuladas sobrepasaran la frontera de sus ojos y delataran la rabia. Su mano derecha acariciaba rítmicamente el cabello de Carol. Ella nunca se dio cuenta de la lágrima. Estaba tan sola, tan necesitada de él que no podía percatarse que Alejandro ya lo había descubierto todo: era un simple paraguas en días de lluvia, un paraguas que sacas cuando vas a mojarte, un paraguas que guardas cuando el sol nuevamente asoma, que lo pones a secar y lo tienes listo para cuando vuelva a amenazar una llovizna. Alejandro había descubierto que él era un sitio para escampar solamente, un sitio seguro, un sitio firme pero, al fin y al cabo, un sitio transitorio y terriblemente pasajero. Alejandro quería más, siempre había querido más.

Alejandro era un ambicioso por naturaleza, competitivo, aunque preso de vicios que enturbiaban su mente y hacían pesado su carácter, con ellos podía calmar su alma íntimamente pesimista y triste, su egoísmo y un ego que aparentaba tenerlo todo pero que, en el fondo, tenía muy poco, no tenía a Carol, no la tenía tal y como él la quería: completa, no como un simple momento de pasión, más que un buen rato de sexo loco, lento y eficaz a la madrugada. El sexo entre ellos solucionaba la decadencia que ambos reconocían en lo íntimo de su ser: la decadencia conformista de Carol, la decadente ambición de Alejandro.

No muchos encuentros pasaron antes de que Alejandro empezara a ser preso de las caderas de Carol, de sus piernas asfixiantes, de sus pechos pequeños y firmes, hechos a la medida de sus labios curiosos. Un sábado de septiembre descubrió que el cuerpo de Carol era un hogar para él, que esos pechos jadeantes y erectos alojaban perfectamente su cabeza luego del coito y le hacían hablar de planes y proyectos que siempre la incluían a ella. Alejandro descubrió que aquellas caderas eran lo que lo ataban a la vida, que su sexo estrecho le hacían sentir instantes de felicidad que nunca sentía en su mundo de ejecutivos y números.

Alejandro era cada vez peor por Carol, era peor al saber que ella le consumía la vida, que sólo le tenía el cariño que se tiene por la mascota de la casa, que jamás llegaría a amarle, porque su amor estaba con otro, estaba en un pasado que siempre amenazaba con volver. Alejandro lo sabía y eso lo ataba aún más a sus vicios y a sus deseos locos de atrapar el mundo antes de los 30 años. Por su parte, Carol era peor al lado de Alejandro, la hacía sentirse una mala mujer, por utilizarlo conscientemente para matar a punta de jadeos y posturas esa maldita soledad, ese recuerdo doloroso de aquel chico que la hizo tan feliz pero que nunca entendió su amor inocente, que mató su alma con el amor negado.

Alejandro curó esa lágrima furtiva aspirando profundamente un par de líneas de polvo blanco. Ella esperaría un poco más, hasta tenerlo entre sus piernas y sentir un poco de calma convulsiva en su triste vida. Luego ambos se odiarían un poco más, por no poder ser otros, por no estar con otros, por estar secos y consumidos, por ser cáscaras vacías, por no tener ni puta idea de cómo completarse, cómo escampar de las lluvias torrenciales, cómo protegerse del largo invierno que crujía en sus vidas, como crujen los rayos cuando se acercan a la tierra, sin tocarla, sin involucrarse, sólo iluminándola… sólo un momento.

jueves, julio 27, 2006

Dedicatoria



Sin palabras propias para dedicar... sin aliento, perplejo, abrumado... solo la poesía enorme de Cortazar puede acercarse un poco al sentimiento, que se escapa a la expresión, al sentimiento que sólo se deja tocar, que sólo quiere tocar... como un explorador lleno de curiosidad por tí... donde no hay vacíos, donde todo está lleno de sentido, donde mi camino por tí, mi recorrido por tu paisaje se llena de anotaciones, de notas, de caprichosas referencias a tu naturaleza, hermosa, cautivante e imponente, que me inspira, me rodea, me hace libre y me atrapa...

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Julio Cortazar

martes, julio 11, 2006

A veces

A veces pienso en lo conveniente de lo que siento por ti. A veces pienso en verte de manera diferente, a veces pienso en volver a lo básico contigo: una simple amistad cómplice. A veces siento la desproporción de quererte tanto, de mi mirada cuando no te das cuenta. A veces me das miedo, a veces una tristeza enorme, a veces me inunda tu risa contagiosa, a veces sueño contigo, te veo a mi lado, caminando por las calles, caminando despacio para disfrutarte, cada instante, cada segundo, cada momento de esos que se me hacen tan cortos cuando apareces, cuando siento un poco más de vida entrando, cuando vale la pena ser y estar cerca, cuando curas mis preocupaciones aún sin saberlas.

A veces en los versos apareces, como punzadas en mi costado, sales delirando sueños, poesía febril en noches de insomnio, y me miras fijamente, y me das la oportunidad de ser franco, y te sales de mis razonamientos y excusas, y estamos libres de nuestras mentes, solo sentimos… eso! solamente sentimos. A veces eres un mar en calma aquí adentro, a veces eres una tormenta llena de rayos y relámpagos que simulan tu mirada, que simulan tu cabello. A veces poderosa, a veces tímida ensoñación.

A veces siento tu perfume rodeándolo todo, llenándome de tu suave olor. A veces siento una enorme distancia, a veces te siento cercana, como si me conocieras de toda la vida. A veces escribo para ti, como esta noche, llena de esa luz que pusiste con tu mirada, llena de tus palabras sabias, medidas, siempre a tiempo. A veces pienso que eres tú quien debe ser, a veces hay enormes silencios inundados de todo lo que tengo que decirte. A veces, solamente a veces, intento dejar pensar en ti, nunca puedo, siempre estás en mi pensamiento, siempre eres mi refugio, el abrazo fuerte, mi momento de consuelo, mi sitio de llegada.

domingo, julio 02, 2006

Salve Rey Lagarto/Hail Lizard King


«Si las puertas de la percepción permanecieran abiertas
aparecería el hombre todo tal cual es, infinito»
William Blake


Hoy 3 de Julio, hace 35 años, muere de un infarto en su apartamento de París el Rey Lagarto. Excesos y una vida escandalosa adornaron su inmenso carácter y su genio. Morrison: el místico poeta sacerdote de los excesos y la rebeldía, el hechicero índio consagrado en el altar de los mass media. La música de Morrison arrulla hoy día a este mundo plagado de conformismo y reglas cada vez más asfixiantes. Irreverencia escandolosa, inquieta indecencia, talento excesivo, lírica profunda, exhibicionismo, autodestrucción, sin duda una personalidad compleja y apabullante. Aquí un pequeño homenaje a su música y a su poesía no por todos conocida.

Estoy perturbado
Inconmensurablemente
Por tus ojos.

Estoy herido
Por la pluma
De tu suave réplica.

El sonido del vidrio
Habla de un rápido
Desdén.
Y oculta
Lo que tus ojos pelean
Por explicar

Jim Morrison (1943-1971)

jueves, junio 29, 2006

Palabras sueltas


Música
Re-sentimiento
Dolor-es
Misteriosa intimidad
Habidada de silencios
Genios del vacío
Creadores de muertes
Bestialidad-es

Degenerando
Des-esperando
Dormir en tu tumba
Caídas no libres
Cautivando cautivos
Consumir tu bondad
Embriagarme de tu maldad
Esclavo de las horas
Tumbas heroicas
Depresiones mayores
Angustias menores
Felicidades ínfimas
Metas sin llegadas
Saciarme de tus huesos
Puntos sin finales
Cansancio de soñar
Vacíos completos
Calaveras muertas
Odio inmortal
Beberte a sorbos
Cansarme de ti
Matarme cada día
Agotado de las distancias
Besos despiertos
Cercano de las puertas cerradas
Agobiado de cargas ligeras
Perdido en tu cabello negro
Terrores nocturnos
Angustias diurnos
Matar sonriendo
Maldecir silencios
Morir suspirando
Visiones ciegas
Caminos abismales
Corazones disecados
Putos locos
Putas locas
Vengarme de tu puto amor

lunes, junio 12, 2006

Una sencilla frase...

... que nisiquera es mía, pero que me hace pensar en tí. Expresa lo que eres: tensión de opuestos, amor y temor, alegría y dolor, esperanzas y cegueras, certezas e incertidumbres, embriaguez y cordura, pasión y razón, abismos oscuros y cielos luminosos ... todo lo hermoso, todo eres tu y todo lo que busco lo encuentro en tí...

You brushed my eyes with angels wings, full of love...
the kind that makes devils cry*

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*George Michael, You have been loved

martes, junio 06, 2006

La frontera sin remedio




¿Y si te doy un beso?

Un largo y extenso beso, aunque no lo hayas pensado, o aunque lo hayas pensado y no te sientas lista. ¿Y si pasamos esa frontera entre lo incómodo y lo predecible? ¿ Y si te das cuenta que es cierto, que eres maravillosa y yo me di cuenta? ¿Y si no nos importan las consecuencias de ese beso, de ese límite sobrepasado, de esa barrera derrumbada, de ese mundo de estúpidos respetos y miedos mutuos? ¿Y si dejas de idealizarme y te das cuenta que soy un perverso, y si te dejo de idealizar y me doy cuenta que quieres algo mejor, que quieres sentirte bien, y si estoy de acuerdo con eso al fin y al cabo? ¿Y si ves que detrás del traje mi cuerpo te desea tan tremendamente que me importa poco perder lo seguro? ¿Y si luego me siento culpable y avergonzado de haber sobrepasado tus labios? ¿Y si al final de todo me doy cuenta que malinterpreté señales? No me importa. La verdad siempre vivo al límite. ¿Y si la frontera esta llena de minas? Poco me importa. Siempre el precio del primer beso es inmenso, es un peligro, cruzar el espacio invisible de no tener certezas es un acto suicida. Por si acaso mis mejillas están listas.

lunes, mayo 29, 2006

Un simple sueño



Cansado de su lugar en su lugar en el mundo las últimas noches las pasaba dando vueltas de un lado al otro, sudando, perseguido por todo tipo de paranoias, su trabajo, su casa, sus deudas, sus amigos perdidos por adicción al trabajo sin límites… hasta que llegó el límite, solo y desolado sentía que ya no quedaba más. Pensaba en ella, pensaba en llamarla, pensaba en invitarla a salir nuevamente, pensaba en buscar caminos, salir de su tediosa vida de adulto que no encuentra su puesto en este mundo de cansados de vivir.

Esa noche, a diferencia de las noches de los últimos meses pudo dormir, y soñó. En su sueño se veía muerto, en su propio funeral, es más se veía muriendo, en una clara escena donde su cuerpo volaba por los aires, en un vuelo mortal, en un vuelo de liberación. Se despertó tan tranquilo, con una certeza interior impresionante de que su sueño se haría realidad ese día, ese mismísimo día, ese sería el día de su liberación.

Ese día fue a trabajar, realizó las mismas cosas que siempre hacía, no fue de los que se propuso hacer todo lo que había dejado de hacer en su vida como podrían pensar los demás, no. Hizo lo mismo que siempre hace, lo hizo mejor que nunca. La única diferencia es que cuando la vio la abrazo fuertemente, le dio un enorme beso, le dijo todo lo que tenía en mente decirle, sobre cuánto había aprendido a amar en silencio esa sonrisa triste, que nunca había imaginado poder reír tanto con ella, que la quería profundamente como quizá ella no sabía que la pudieran querer. Le dio un beso inmenso, fue hermosamente correspondido, eso era todo lo que quería como despedida en su último día. Los muchos testigos no incomodaron.

Caminó por ahí... feliz, lleno de ese beso, tan lleno de ella que así, sin mirar a nadie, suspendido en el aire de su propia locura y felicidad, no quizo jamás perder ese instante, perderlo con el paso de los minutos y las horas, de los días y los meses que vuelven al mismo círculo vicioso de no hallarse, de probar cosas que al final se quedan en proyectos, que por tantas cosas propias y ajenas no pueden ser. Deseaba salir de ese sentimiento de desolación, de estar preso de una vida que perdía cada día vértice y horizonte, lleno de gente que lo hacía sentir terriblemente invisible. Con la imagen fija de ella y sus ojos cerrados besándolo, de sus cabellos entre sus dedos, pasó la autopista sin mirar a ningún lado, libre, sin temores, con un deseo inmenso de liberación que un camión hizo realidad. El mejor golpe de su vida.

martes, mayo 23, 2006

El Código Da Vinci



Me ví la tan esperada película El Código Da Vinci. Aunque recorre lugares que pueden ser comunes, y la cadena de situaciones se entrelaza de una manera que es demasiado coincidencial (me niego a creer que en la vida real uno pueda descifrar semejantes misterios en un par de días con una claridad mental como la que muestra Langdon y su tímida compañerita que resulta nada menos y nada más que una descendiente del mismísimo Jesús, una descendiente un poco atolondrada a decir verdad, muy lejana de lo que tuvo que ser su prestigioso antepasado). Sí, es una novela, que se ha fundamentado en cuestionar las ideas y creencias religiosas del cristianismo, en esto sustenta su éxito, en el misterio y el imaginario que todos tenemos de descubrir, cual investigador-semiólogo-intelectualoide que todo es una farsa, una conspiración para controlar, ese es su éxito, el misterio y lo desconocido fundamentado en creencias religiosas. No leí el libro, no se me hace la gran cosa, prefiero las especulaciones filosóficas.

El caso es que me gustó la película porque explora una posibilidad: que el cristianismo esté fundado sobre una farsa y sea perpetuado desde el encubrimiento. ¿Por qué no? Unos responden con fe inquebrantable, otros con dudas razonables, a otros ni la pregunta les parece pertinente. “No creas la verdad”, es el título del más reciente album de Oasis, me gusta mucho ese título, a veces la verdad resulta una inmensa mentira, un gran encubrimiento, una conspiración para el control. ¿Y cómo carajos llega uno a la verdad? Imposible esperar que todo se nos junte, al estilo del “genial tarambanas” de Robert Langdon y la desangelada Sophie, y lleguemos a encontrar el Grial.

El camino a la “verdad” es un camino de certezas personales e inquebrantables, que usted la cree y que a veces no es necesario que otros crean, con que usted las crea con eso basta. La verdad de un esquizofrénico puede ser que la CIA lo persiga y que los extraterrestres le hablen, para una niña puede ser que su novio la ama con toda su vida mientras que “la verdad” es que su novio está con otra, para otros “la verdad” es Buda, para otros Alá, los indígenas adoraban al Sol y a la Luna, los griegos a Zeus y otras divinidades, los romanos a Júpiter y su combo, los egipcios al Sol, en una época se creía que la tierra era plana, que era el centro del universo, que había monstruos al final de la tierra, ¿se ha puesto a pensar que hubo gente que creyó con toda su fuerza que eso era cierto y que se resistió a la fuerza de la evidencia? ¿Se ha puesto a pensar que había gente que adoraba a Set y a Orisis con toda su fuerza y con idéntica fe con la que usted hace oración? ¿Qué tal el cristianismo sea una más de las etapas de la humanidad en búsqueda de la trascendencia y que en unos cientos de años estemos en los libros como una religión antigua? ¿Qué tal en un futuro las religiones del miedo desaparezcan para dar a la luz una nueva espiritualidad, con nuevos sacerdotes, nuevas divinidades, nuevos ritos? ¿Y si solo somos un momento, un instante, un punto en la gran historia del universo, y creemos que con nosotros nace y muere el mundo (el famoso fin del mundo)?

Todo es posible, la mente cree lo que quiere creer, es más, la mente cree lo que se le ha enseñado a creer. ¿Y que tal que el cristianismo o cualquier otra verdad (política, social, whatever) solo sea una ruta neuronal formada por aprendizaje, y que haya otras rutas, otras posibilidades de entender la vida más allá de la muerte, el mal, el bien, la trascendencia y la realidad? La trama del Código Da Vinci no es nada comparada con las pistas que llevan a una certeza personal, no son nada comparadas con lo que puede pasar si muchos dejan de creer “la verdad”.

Dónde Más Estoy?